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viernes, 15 de noviembre de 2019

Fan fic: Bird Wings - Capítulo 20 - FINAL - : Corazón


-          Creo que ya estamos listos con esta parte – le dijo Saz mientras desenredaba un cable del amplificador – Podríamos sincronizar la primera con la última grabación, ¿te parece si escuchamos cómo quedan juntas? – Miyako, quien estaba tapado con la colcha que había llevado el bajista, asintió, luego le dio un sorbo a su café.

-          Gracias… creí que tardaría toda la noche en esa parte…

-          Cuando estas bloqueado lo mejor que puedes hacer es cambiar el enfoque, seguir con otra cosa, si te sofocas con una sola tonalidad luego no puedes avanzar, o al menos no de buena manera.

-          Si… - Miyako suspiró y lo miró configurar con agilidad el equipo – Sacchan…

-          Dime – el bajista se agachó para enchufar un amplificar y al intentar ponerse de pie golpeó la cabeza con el escritorio - ¡Ah!

-          ¿Estás bien? – Miyako dejo el café sobre la mesa y se arrodillo a la altura del bajista – Eso sonó fatal, déjame revisar– con sus dedos largos busco entre la cabellera larga del bajista algún rastro de sangre.

-          Au… estas tocando donde me golpeé.

-          ¿Ahí? – pasó el dedo frío con suavidad, la zona se sentía cálida.

-          Sí.

-          Bueno, no te estas desangrando– Miyako acarició su cabello a modo de consuelo, en cuanto se separaron notó lo cerca que estaba de Saz y algo ruborizado se alejó de golpe.

-          ¿Qué te pasó? – el bajista lo miró extrañado mientras se sentaba y volvía a cubrirse con la colcha.

-          Nada, solo me dio frío.

-          Pero tienes la cara roja, ¿te puse nervioso? – Saz levantó las cejas de manera insinuante y Miyako le arrojó una servilleta sucia. El bajista se rió– No me arrepiento de haber venido– el guitarrista lo miró apretando los labios – Me has subido el ánimo.

-          También me alegra que hayas venido… - le susurró sin mirarlo.








-          ¿Llegará el día? – se preguntó a sí mismo en voz alta.

-          ¿El día de qué? – preguntó el vocal sin voltearse aún.

-          Ah… nada, solo hablé en voz alta– Sora se metió desnudo bajo las sábanas, defendiéndose evito abrazarlo, si se negaba a su tacto sería hiriente y prefería terminar de la mejor manera posible aquella noche, sin embargo el vocal se volteó para mirarlo.

-          ¿El día de qué? Dímelo… - le pidió con un susurro dulce. El batero suspiró rendido a aquel tono de voz.

-          Es que… - Sora pensó en cómo explicarse antes de hablar. El vocal fue paciente y esperó a que continuara– A veces te distancias luego de que yo digo algo y nunca sé exactamente qué fue lo que dije, pero es obvio que a ti te molesta, y yo quisiera entender qué es y por qué te molesta. Siento que debo disculparme por una razón que ignoro.

-          No debes disculparte de nada- le susurró Chiaki.

-          Aún así quisiera saber qué te ocurre, porque algo me dice que no es algo con lo que puedas lidiar fácilmente. Yo quisiera ayudarte… tal vez no soy muy útil, lo sé pero… puedo pensar en alguna forma en que –

-          Te lo contaré – el vocal lo interrumpió callándolo de golpe– Te lo contaré, pero sé paciente conmigo, que nunca lo he hecho antes– Chiaki respiró profundamente y sin estar seguro del orden que debía seguir para hacerle entender, dejó salir las palabras que le brotaron como si llevaran demasiado tiempo esperando a escapar – La razón por la que siempre me resisto y… busco defenderme de encariñarme con la gente, es porque les hice mucho daño a las personas que más quise. Daño… real – Sora se acercó más a él, sintió como si Chiaki con solo su postura se lo hubiera pedido– No sé cómo me verás después de que te cuente esto… - el vocal se tapó el rostro con las manos, casi de inmediato Sora intentó tomarlas para que rompiera aquella postura.

-          Ey calma, sea lo que sea que me cuentes, yo permaneceré contigo– Chiaki suspiró.

-          Mi madre… - entrecerró los ojos notando como era casi físico su dolor al retener las palabras – Era alcohólica. No era una mala persona... – se apresuró en aclarar - Pero solo vivía para beber, nunca se preocupó por nosotros, ni siquiera sabía quiénes eran nuestros padres, pero aun así nos mantuvo con ella. Ella había crecido en un orfanato así que no quería eso para nosotros… aunque a veces no teníamos para comer o ella se gastaba hasta el último peso o vendía hasta lo más absurdo para comprar sus licores, a pesar de eso, la queríamos y ella a su manera despreocupada, nos quería. Tal vez porque éramos lo único que tenía, pero a veces tenía sus momentos… en especial con Nao, mi hermano pequeño– Sora lo miró impresionado y enternecido a escuchar de su boca hablar sobre su hermano. – Yo crecí cuidando de Nao, mis preocupaciones constantes por él me protegieron de muchas actitudes que todos esperaban que tomara cuando creciera, como ser un alcohólico o drogadicto a temprana edad, o solo un chico violento, pero yo solo me defendía de ella… Me enfrentaba a diario con mamá para protegerlo a él, pero de todas maneras Nao la escuchaba maldecirnos en sus periodos de abstinencia. Con el tiempo tomó actitudes agresivas aunque conmigo jamás se comportaba de aquella manera… conmigo colapsaba, se desahogaba sobre estar harto de la vida en casa, de que nos faltara tanto– soltó el aire en un suspiro tembloroso, Sora besó su hombro – Tuvimos muchas discusiones en casa con mamá y entre nosotros, sentía que tenía que corregir todo lo que pudiera, así que a veces no lo trataba bien… Un día cuando llegué de la escuela, ellos dos habían discutido por lo que mamá estaba de mal humor, no había comida y ella le pidió que usara lo poco que había de dinero para un sake, por lo que intente alcanzarlo para que usáramos ese dinero en comida pero… - Chiaki se quedó callado y Sora supo que le estaba costando continuar, sobre todo porque las siguientes palabras que le escuchó estaban cargadas de un sentimiento triste – Le grité. Estaba enfadado así que le grité que me diera el dinero, que no me importaba lo que dijera mamá… pero él no quería más discusiones, estaba cansado de todo, prefería pasar hambre  y que ella en su borrachera nos quisiera aunque fuera solo ese instante… Tomé el dinero a la fuerza y él se lanzó sobre mí, solo reaccioné a empujarlo, pero lo hice con demasiada fuerza... – su voz se rompió – Y Nao se golpeó la cabeza contra la subida de la acera. Lo siguiente que vi fue el pavimento con un charco de sangre a su alrededor… - Sora lo escucho sollozar. Chiaki se volteó y lo abrazó con fuerza, enterrando el rostro en su cuello - … murió…

El batero al pestañear notó que tenía los ojos sumamente húmedos, estaba por llorar junto a él. Lo abrazó fuerte mientras Chiaki derramaba lágrimas intensas de arrepentimiento, y continuó hablando con la voz rota. El más alto se esforzó para poder comprenderlo:

-          Por años he soñado con él,  con ese momento, con las peleas con mamá, con las veces en que Nao me pedía que nos fuéramos de esa casa, que huyéramos, que me decía que no podía más, que su vida era un infierno. Nunca pude protegerlo Sora… y fui yo mismo quien lo empujó y…

-          Ssh… fue un accidente Chiaki – el vocal volvió a soltar un sollozo. Sora notó que las lágrimas le caían por el rostro a él también – Fue un accidente – repitió – No puedes culparte… - en cuanto lo dijo fue consiente de la batalla de Chiaki, del por qué de sus pesadillas. La culpa de haber ocasionado el accidente le comía vivo, lo había llevado a encerrarse en él para evitar causarle daño a los demás. El batero pensó en el vocal sintiendo rechazo por él mismo y tuvo un fuerte impulso por abrazarlo con más fuerza.

Allí permanecieron ambos abrazados por horas, desnudos en varios aspectos.



-          ¿Te sientes mejor? – Sora le tendió un vaso con agua mientras Chiaki se sentaba en la cama para beberlo – Nunca te vi llorar tanto… - tocó su frente y sus mejillas con el dorso de la mano derecha – Creo que estas un poco afiebrado– Chiaki dejó el vaso sobre la mesita en cuanto terminó de beber el agua.

-          Estoy bien... no puedo creer que lo dejé salir, tantos años y jamás había podido contarlo – el vocal le sonrió – Debe ser porque eres tú– Sora le devolvió la sonrisa, se acercó a él y lo abrazó.

-          Los accidentes no son culpa de nadie. No importa si alguien dijo lo contrario, ni siquiera tu propia madre, no fue tu culpa– el más pequeño suspiró.

-          Me lo dijo muchas veces… luego de que todo ocurrió, ella se perdió más en el alcohol, casi no tengo recuerdos de ella sobria en ese tiempo… Luego enfermó al extremo de que no podía ponerse de pie.

-          ¿Enfermó? – Sora tomó su mano mientras Chiaki continuaba hablando observando un punto vacío en medio de la nada.

-          Sí, nunca fue al hospital, por la autopsia supe que tuvo una cirrosis fulminante y murió en la cama, suplicándole a Nao que la perdonara… - Sora dejó caer su cuerpo sobre Chiaki, juntando su frente con la suya.

-          Me duele mucho imaginarte allí, joven y solo… con esa mochila tan pesada…

-          Sora.

-          ¿Sí?

-          Ve donde tus padres y habla con ellos... – el batero rompió la posición y lo miró frustrado – Viste todo lo que cocinó tu madre para su cumpleaños, ella estaba desesperada por tenerte ahí, por recuperarte, te quiere… Y tu papá…si te soy sincero, algo en mí lo entiende. De hecho yo ahora comprendo por qué a pesar de que fui hiriente e intenté alejarte tantas veces, siempre volviste, estabas acostumbrado a las personalidades insoportables como la mía o la de tu papá– Sora sonrió sin muchas ganas – No puedes solo dejar el tiempo pasar, porque no podrás pretender toda tu vida que no existen, llevarás esto contigo a todos lados y si no lo enfrentas te va a perseguir para siempre y solo a ti, porque en algún momento ellos dejarán de estar, tú mamá dejará de estar... entonces te verás en su funeral sabiendo que le diste la espalda porque no te atreviste a hacer de la situación algo diferente.

-          Pero no soy yo el que tiene que intentar…

-          Sora, en una relación familiar de tres adultos, no importa quién sea el padre o el hijo, la responsabilidad cae en todos. Ve y enfréntalo, intenta entender por qué es así contigo, no va a ver respuesta que te duela más que todos estos años de rechazo. Creo que una vez que lo entiendas podrás solucionar las cosas o desprenderte de él realmente, porque entonces lo habrás intentado resolver y si no funciona, la culpa recaerá en él y no en ti. Pero por favor, no te quedes sin intentarlo, no vivas con culpa como yo, no quiero que te marchites… - Sora lo miró a los ojos– Sabes que lo arrastras y que te duele, lo veo cada vez que hablas de él, te descompones. Ve y desenreda el nudo o corta el lazo de una vez. Sé que eres valiente y puedes hacerlo.

-          Está bien– le dijo con firmeza – Si crees que puedo… yo iré.







Cuando la luz del amanecer comenzó a aparecer, los músicos en el estudio apagaron el equipo y se estiraron en sus asientos sintiéndose agotados.

-           Ahora a ordenar antes de que llegue el staff y estará todo listo, podemos presentárselo como sorpresa  a Chiaki y Sora, porque a diferencia de ellos, no nos dedicamos a vaguear cuando nos quedamos aquí de noche – el bajista se agachó nuevamente para desenchufar el equipo, pero Miyako también lo hizo.

-           Déjame ayudarte que ya veo que te golpeas otra vez– el bajista rió cuando Miyako comenzó a desenredar los cables junto a él, de pronto el guitarrista notó lo cerca que estaba de su rostro y en un impulso que llevaba conteniendo demasiado tiempo, rompió la distancia y le beso los labios. Saz se congeló. El beso fue corto, el guitarrista no quería despegarse demasiado pronto temiendo que tal vez no se repitiera, pero al notar que no hubo respuesta ni reacción optó por separarse sintiéndose rechazado. Evitó mirar a Saz pero en cuanto iba a ponerse de pie fue él quien golpeó su cabeza con la mesa– Aah… au, dolió– automáticamente llevo sus manos a la zona golpeada.

-           Deja… déjame ver… - tartamudeó volviendo lentamente a la realidad el bajista. Miyako suspiró mientras sentía sus dedos revisarle de la misma manera en que él lo había hecho horas atrás. Se quedó sentado mirando al suelo.

-           Lo lamento… no pensé antes de hacerlo– Saz suspiró.

-           Yo lo lamento, sabía que te sentías de esta manera, pero mi mejor manera de cuidarte es alejándote de mí– le dijo serio. Miyako volteó a mirarlo impresionado por su revelación.

-           ¿Ya lo sabías? – el bajista asintió – Oh… ya veo… - susurró desilusionado - ¿Es por Chiaki?

-           No… - Saz lo miró y le sonrió apenado – Chiaki me rechazó, a pesar del nivel de afecto que le tengo, siempre creí que sería mi mejor opción porque creí entenderlo… Pero no era así, de hecho no puedo ni imaginar cómo sería algo entre los dos… ambos igual de desapegados o al menos, yo… porque él está cambiando. Ya no es el mismo.

-           Tú no eres parecido en nada a Chiaki, Sacchan.

-           No superficialmente.

-           No estoy de acuerdo– le dijo firmemente – Chiaki se esconde, tiene una fachada, no sabe actuar de otra manera que no sea con palabras pesadas o hirientes y hace todo lo posible por no involucrarse, pero en el fondo no es indiferente. Yo lo sé. Y por otro lado, tu eres atento en todos los sentidos en los que puedo pensar en este momento, no tienes fachada, eres siempre igual de tranquilo y dedicado, nos dejas ver lo que te gusta y lo que no y también eres… sincero, como lo estás siendo conmigo ahora… Sé que yo te importo aunque sea como un amigo, y a Chiaki también – Saz bajó la mirada, no tenía ánimos de discutir sobre nada relacionado a Chiaki– … puedo entender por qué asumes que se parecen. Ambos son personas solitarias – Miyako tomó la mano de Saz y jugueteó con sus dedos – Pero no tienes que serlo, ¿sabes? Aunque tengas una mala imagen de ti mismo, no deberías cerrarte a otras posibilidades solo porque…

- Yo podría enamorarme fácilmente de ti Micchan – le soltó, el guitarrista sintió el corazón latirle fuerte – Cuando veía como te esforzabas y te alegrabas cuando les conté sobre Chiaki… noté que es muy fácil enamorarse de ti, pero no debo hacerlo… porque eres el tipo de persona a la que puedo lastimar fácilmente. Te hago un favor con marcar esta distancia.

- No me hagas ese favor entonces – le pidió. Saz suspiró, para su sorpresa Miyako se acercó volviendo a cerrar la distancia con un beso, pero esta vez el bajista si reaccionó y se lo devolvió. Miyako no pudo evitar sonreír feliz en el beso, por su lado Saz se reclamó así mismo por lo mucho que le estaba gustando un simple beso. Cuando se separaron se miraron a los ojos con atención.

- A la primera vez que te haga daño con algo que diga, aléjate de mí– le pidió el bajista, sin embargo Miyako lo abrazó y le negó con la cabeza.

- Todos podemos cometer ese error, pero si un día me dices que no me quieres más junto a ti, entonces me alejaré– Sacchan se mordió el labio pensativo mientras le devolvía el abrazo al guitarrista. Finalmente se rindió frente a la afectividad que este le mostraba, necesitaba más que nunca compañía y aunque no quería usar a nadie solo para evitar su soledad, se prometió así mismo cuidar de “Micchan” en todos los aspectos que le fueran posibles.




Sora despertó alrededor de las tres de la tarde, hacía calor por lo que tanto él como Chiaki, a pesar de estar desnudos en la cama, se habían destapado y orillado lo más posible para evitar el calor del otro en sueños. Observó a Chiaki estirado de lado con la manos sobre su cabeza y durmiendo con los labios entreabiertos, se levantó con cuidado de no despertarlo y recogió en silencio sus prendas por la habitación, luego salió hasta la sala y se vistió, se lavó la cara y los dientes, finalmente le escribió una nota que dejó sobre el sofá.

“Fui a ser valiente.
Voy con mis padres.”

Tomó un taxi hasta aquella casa de donde había huido la noche anterior. Estaba nervioso, se sentía colapsar, la angustia subir y bajaba solo para ser reemplazada por el pánico, pero fue fuerte, se convenció así mismo de que tenía que estar a la altura de las expectativas de Chiaki y ser lo valiente que este lo creía, además sabía que todas las palabras que le había dicho llevaban la razón.

En cuanto se bajó del taxi observó la puerta unos segundos, y cuando se dijo así mismo que debía reunir fuerzas para llamar, la puerta se abrió con su padre al otro lado.

-          ¿Qué quieres? – le preguntó en un tono desafiante, precisamente el mismo en el que su hijo le respondió.

-          Vine a enfrentarte.

-          Lo que faltaba, la niña me va a golpear. Vete a jugar con tus muñecas, yo me tengo que ir a trabajar – el hombre le dio la espalda dispuesto a cerrarle la puerta en la cara, pero Sora caminó hasta él y entró en la casa dispuesto a encararlo.

-          Viejo insensible e ignorante– el hombre se volteó a mirarlo enfadado, sus intenciones estaban dibujadas en sus ojos, pero el batero ya no le tenía miedo, era tan alto como él y no le sería fácil sacarlo de allí sí es que se resistía– Estuve años en guerra conmigo mismo por las mierdas que tú metiste en mi cabeza. Nunca me enseñaste nada bueno, las únicas palabras que recuerdo de ti son insultos y palabras hirientes. ¿Qué querías de mí? ¿Cuál era tu intención detrás de cada castigo? ¿De cada grito? ¿De cada vez que pisoteaste todo lo que me hacía feliz? Hay tantas cosas en esa lista que incluso tú en tu ignorancia eres capaz de recordar, porque sabes que me heriste un sinfín de veces sin un motivo más que imponerte con tu ridícula opinión para sentir alguna vez respeto de alguien, aunque fuera a la fuerza– el hombre mayor abrió los ojos, no se esperaba esa respuesta de palabras cargadas de rechazo – Por años te he llevado conmigo a pesar de que eres lo que más he odiado, diciéndome qué hacer, como tratar a los demás, impidiéndome sentir seguridad en nada de lo que hago. Me has hecho sentirme ridículo frente a todos porque aunque no estabas ahí, te tengo incrustado en mi cabeza, cada palabra… cada insulto… - el batero notó las lágrimas en sus ojos y las secó con rapidez – Siempre estuviste ahí para pisotearme. Y puedes escupirme tu asco cien veces más si así lo quieres, pero necesito saber. ¿Por qué? ¿Por qué eres así?

-          Hijo… - la madre lo miraba desde atrás del pasillo sorprendida de haberlo escuchado. Comenzó a llorar.

-          Esto no es contigo mamá, nunca lo ha sido. Usted al igual que yo solo ha sido víctima de un viejo que solo sabe hacerse escuchar a insultos– Sora volvió a mirar a su padre – Dime, ¿por qué?

-          Porque me quitaste a tú madre– soltó en voz baja, tan baja que la mujer al final del pasillo no lo escuchó– Suena ¿absurdo? Lo es– el hombre miró a su hijo a los ojos sintiéndose avergonzado – Cuando me di cuenta de lo estúpido que era, ya no podía tratarte de otra manera, no sabía cómo. ¿Quieres que te pida perdón? No lo haré. No sé hacerlo– el batero lo miró perplejo, nunca se imaginó una respuesta tan básica. Recordó las noches en que su madre había dormido con él por sus rabietas y cómo al siguiente día su padre solía castigarlo con cualquier excusa. Todo comenzó a tener sentido y a parecer absurdo, tal y como lo era su respuesta.

Sora salió de la casa caminando lento, sin voltearse, sin procesarlo del todo. No se despidió ni les dijo nada, solo se fue. Tenía su respuesta.










Durante la tarde Chiaki caminaba por aquella playa tan conocida para él, observaba sus huellas en la arena mientras rodeaba la orilla, y en un impulso necesario dejó los tenis y sus pertenencias en la arena. Luego entró al agua tomando  el camino que tan bien conocía para llegar rápidamente hasta aquella gran roca. La escaló desde donde sabía era más fácil subir. Luego se sentó y se abrazó las piernas mientras observaba un barco a lo lejos.

¿Cuántos años llevaba yendo hasta ese lugar? Estaba seguro que eran al menos ocho o diez. Recordaba haber leído infinidades de libros en aquel lugar, llevaba comida y en el invierno café, la sentía su lugar especial, pero sabía que era porque la inmensidad del mar le hacía sentir que lo infinito existía, y quería creer que su hermano formaba parte de ello. Por eso iba ahí, para sentirse cerca de él o más bien, para sentir que aún podía hacerle compañía de alguna forma.

-          Creo que tengo la sensación equivocada, en vez de dejarte ir, me he aferrado con la excusa de que tú, en donde sea que estés, me necesitas de alguna manera… Y yo vengo aquí para evitar que me extrañes… Tanto años pensando lo mismo... – pensó en voz alta– Nao, no sé si estarás escuchando desde algún lugar, tal vez ya te tengo harto con tantas quejas y malas historias sobre mi vida… pero esta vez, vine a despedirme. Prometo no volver aquí a sentirme culpable por lo que sucedió, otra vez – suspiró – Ya no estoy solo… - el vocal miró el océano y se sintió absurdo hablando solo en medio del sonido de las olas – Como sea… quería pedirte que si me escuchas me des una señal de despedida, aunque tal vez sea demasiado – bufó riéndose de sí mismo – Solo quería sentir que no hablaba solo, realmente no tienes que hacerlo – se disculpó y levantó los hombros restándole importancia – En fin, Nao… perdóname por retenerte, e intentado olvidarlo, pero creo que no era el método adecuado. Necesitaba perdonarme a mí mismo y… - inspiró el aire limpio y lo soltó con fuerza – Lo hice. Adiós hermano.

Se puso de pie dispuesto a bajar de la roca, pero al voltearse observó como el tan conocido pajarito que alimentaba volaba directamente hacía él. Casi de manera inconsciente Chiaki colocó sus manos para recibirlo en un vuelo que bajaba de intensidad a medida que se acercaba. Confundido miró como el ave se acomodaba entre las palmas de sus manos que la acunaban y así, sin más, cerró los ojos y se dejó ir. Al comienzo Chiaki no estuvo seguro de que sucedía, pero al transcurrir los segundos, notó que el ave no abría los ojos. La removió, pero era inútil, el pequeño pajarito había muerto entre sus dedos. Entender la analogía le tomó solo un par de segundos:

-          Nao… - su voz asombrada no tuvo ni un matiz de tristeza, reforzando para sí mismo lo que habían sido sus últimas palabras a su hermano. La historia que llevaba consigo, ya formaba parte de un recuerdo ligero.









Cuando Chiaki entró en su departamento llevaba consigo el recuerdo de un pajarito que se había llevado las olas del mar. Fue directamente hasta su habitación y quitó los platillos de comida, pero luego los volvió a colocar, pensó en que tal vez otra ave hambrienta podría comer de allí. Se sentó en el balcón y sintió la brisa despeinarlo, se sentía tan ligero que no estaba seguro de si todo era real o solo estaba soñando. Para su sorpresa, el batero apareció  en la ventana y en cuanto lo vio lo abrazó con fuerza. El vocal correspondió su abrazo con la misma intensidad.

-          ¿Estás bien? – le preguntó Chiaki al recordar su nota.

-          Sí, estoy bien, siento como si esto fuera un nuevo comienzo – el vocal se separó de él al oír su frase y soltó una risa fuerte. Sora lo miró confundido. - ¿Qué?

-          Es que es exactamente como yo me siento– Chiaki le sonrió y le dio un beso suave en los labios, el sonido al separarse lo hizo decir – Exquisito… - el batero se rió. De pronto ambos recibieron un mensaje de texto al mismo tiempo, confundidos lo leyeron, era de parte de su manager, les pedía a los dos ir al estudio a resolver un problema urgente. Tomaron sus abrigos y se fueron por el camino más corto hasta allá.




En cuanto entraron al estudio se encontraron con todos sentados esperándolos. Saz tenía una expresión seria y Miyako parecía profundamente preocupado, lo que los alarmó. El manager no dejaba de caminar impaciente por el lugar.

-          ¿Qué pasa? ¿Qué sucedió? – el vocal comenzó a sentir náuseas, su mente funcionaba a mil por hora.

-          Ahora que estamos todos, hablaremos – les dijo el manager.  Sora y Chiaki se sentaron en frente de Saz y Miyako.

-          Anoche ocurrió una situación con la que fui brutal y desagradablemente sorprendido... – el manager no pretendía sentarse a causa de los nervios. Chiaki notó como estaba entre molesto y asqueado.

-          Ya di que sucedió.

-          El guardia de seguridad me dijo que un par de ustedes habían violado las normas del lugar con actos irrespetuosos – Sora miró a Chiaki preocupado, pero el vocal estuvo seguro que no se habían besado allí.

-          ¿A qué te refieres? – preguntó nervioso el batero, pero le respondió Saz.

-          A que nos vieron a Micchan y a mí… besándonos – Sora abrió la boca por la sorpresa. Chiaki levantó las cejas, pero el manager estaba de color púrpura.

-          ¿Ustedes estaban al tanto de esta grave situación? – Sora miró a Chiaki esperando a que él aclarara algo al respecto, sin embargo el vocal miró a Miyako enfadado.

-          Micchan, ¿qué no pensaste en la banda? – Saz colocó los ojos en blanco por su mala broma - ¿No te importa nada la banda? ¿Cómo puedes hacernos esto? – el guitarrista lo miró apenado y bajó el rostro.

-          Lo siento mucho… fue mi responsabilidad, Sacchan no hizo nada.

-          No importa de quién es la responsabilidad – interrumpió el manager- El asunto es que no está permitido por la industria que…

-          Ya cállate – le dijo Chiaki en su usual tono mandón – Sora y yo estamos juntos –le dijo sin vergüenza alguna haciendo que Miyako mirara a Saz impresionado – Tú deberías buscar una pareja también… como un staff… - el batero comenzó a reír mientras el manager se congeló sin saber cómo tomar la noticia.

-          ¿De verdad ustedes están juntos? – le preguntó el guitarrista a Sora, este asintió.

-          ¿Y ustedes también lo están? – le preguntó de vuelta, pero Miyako miró al bajista en vez de responder.

-          Creo que sí – respondió Saz levantando los hombros, de pronto comenzaron a reír los cuatro.

-          Deberíamos tener una cita de parejas, ¿no? – sugirió Sora.

-          Creo que me voy a desmayar – el ignorado manager se sentó con dificultad en un sofá.

-          Ah, Chiaki, ¿recuerdas el juego caliente que te regalé? – el batero miró al vocal con los ojos muy abiertos - ¿Me lo puedes devolver?

-          Claro, aunque te aviso que lo usamos anoche… no sé si estará limpio del todo… - bromeó el vocal.

-          ¡Chi, no digas esas cosas! – Sora lo miró horrorizado.

-          Pero te lo recomiendo – continuó – Le doy un diez– el bajista y el vocalista rieron fuerte. Sora por su lado tapó los oídos del guitarrista para que no supiera detalles del juego. El manager ignorado se quedó perplejo mirándolos, sin embargo llevaba tantos años trabajando con ellos que solo le bastó un par de minutos para concluir que jamás los vio tan felices compartiendo juntos.





FIN

domingo, 10 de noviembre de 2019

Fan fic: Bird Wings - Capítulo 19: Suspiro


Sora se arrojó en el sofá en cuanto llegaron al departamento, y el vocal fue directamente hasta su habitación para guardar los anillos que llevaba puestos y que le fastidiaba usar dentro de casa. En la oscuridad observó por el ventanal, podía ver a aquella conocida ave de pie en la baranda del balcón, sin pensarlo aprovechó para ir hasta ella. El pequeño pajarito lo miró a los ojos mientras se aproximaba pero no se inmutó.

Chiaki colocó comida y agua para él en platillos pequeños, llevaba días haciéndolo.

-          Tengo pensamientos muy extraños acerca de ti– susurró cuando lo vio aproximarse hasta la comida – Pero ninguno tiene mucha lógica… - volteó para entrar a la habitación, pensó en preguntarle a Sora si aquella ave era la misma que decía haber seguido, pero prefirió dejar el asunto antes de verse frente a una situación que no pudiera explicar.

El batero desde su posición recostado en el sofá observó una caja que estaba guardada sobre unos libros. A simple vista parecía un juego de mesa, caminó hasta ella y sin saber de qué se trataba comenzó a revisar las instrucciones y ojear las piezas para tratar de entender en qué consistía el juego.

-           ¿Qué es esto? – preguntó más para sí mismo en cuanto comenzó a entender. El vocal, quien justo caminaba hacia él, lo observó nervioso cuando notó qué caja tenía entre las manos. Era el regalo de Saz- ¿Lamer? ¿Chupar? ¿De dónde sacaste esto? – Chiaki tragó saliva. Si se lo decía, temía que se fuera, y quería a toda costa mantenerlo con él luego de lo ocurrido aquella noche- ¿Podemos jugar? – preguntó de pronto con una sonrisa pícara en el rostro, el vocal sintió frío.

-           ¿Eh? – Sora se rió con ganas- Entiendes… lo - lo que es, ¿no? - tartamudeó.

-           Claro que entiendo… Oye, fue una broma, estas pálido… No pensé que te asustara tanto la idea de…

-           Juguemos – le dijo de pronto fingiendo firmeza.

-           No tienes que demostrarme nada, si no quieres jugar solo no…

-           Te dije que juguemos – Chiaki se acercó a él y tomó la caja con sus piezas. Colocó las cartas dentro la bolsa de donde debían elegir al azar. Leyó “morder” y se sorprendió de sí mismo cuando notó cuanto le emocionó la sola idea de poder morder el labio a Sora en un contexto juguetón. Sora lo miró curioso, si bien ya se habían tocado, tampoco había saciado en lo más mínimo sus constantes ganas de estar junto a él, la idea de poder tocarlo con su autorización le entusiasmaba, pero Sora no tenía idea en qué consistía el juego y Chiaki a pesar de tener una leve idea, tampoco lo sabía del todo.

-           Bien, leamos las instrucciones– Sora sonaba entusiasmado - Dice: “Primera parte, cada uno deberá cumplir con 3 penitencias, las cuales se indicarán en dos de las cartas color verde”… No parece nada difícil. Yo comienzo – le dijo entusiasmado, el vocal nervioso lo vio tomar una carta de la bolsa verde y sonrojarse al leerla.

-           ¿Qué dice? – preguntó ansioso.

-           Besar… - el más pequeño bufó por su reacción, aunque realmente se le hacía adorable y admitió para sí mismo que también le emocionaba saber que sería besado, aunque no fuera nuevo entre ellos.

-           Saca la otra carta.

-           Bien… esta dice donde, ¿no? – asintió, ambos evitaron mirarse a los ojos– El cuello… - Chiaki soltó aire por la nariz, era su punto débil, de lo que había escapado un rato atrás. Sora sonrió satisfecho y le mostró la carta para que viera que no mentía. El vocal inflo sus mejillas algo indignado, pero ya qué, si él mismo le había pedido jugar. Sora ser acercó a él, el ambiente se volvió tenso en tan solo unos segundos mientras el batero deposito un beso sonoro en el cuello de Chiaki, causándole un escalofrió – La primera ya está.

El vocal sacó ambas cartas de las bolsas de una sola vez y las leyó, un poco ruborizado se las mostró sin decirle nada.

“Lamer” y  “labios”.

-           Mm… - Sora lo vio afligido y sonrió enternecido.

-           Cierra los ojos… - le pidió, el batero obedeció. Chiaki comenzó a sentirse nervioso, percatándose a donde realmente podría llevarlos aquel juego, pero en cuanto estuvo lo suficientemente cerca solo se concentró en los labios de Sora y recordó lo bonito que siempre le habían parecido. Lamió con la punta de la lengua el labio inferior logrando que el batero abriera la boca sin intensión, dejándose llevar, pero Chiaki se alejó algo avergonzado y Sora abrió los ojos. Tomó de inmediato las otras cartas al igual que el más pequeño, las dos al mismo tiempo.

-           Chupar, oreja– el vocal se rió y más confianzudo se la cedió a Sora que no desaprovechó la oportunidad y tomó el rostro de Chiaki entre sus manos para asegurarse de que no se moviera, luego tomó su oreja con su boca. Lamió primero antes de llevarse a la boca y besarla como si fueran sus labios. El vocal inclinó la cabeza al costado victima de un escalofrió y se rió por las cosquillas, pero los segundos transcurrieron y Sora continuaba en ello. Chiaki se sintió acalorado. Para cuando Sora se alejó lo miró con una sonrisa triunfal y el vocal fingió asco limpiándosela con la manga del suéter, pero asco era lo que menos tenía. Tomó sus cartas.

-           Frotar, muslos… Oh… - Sora abrió los ojos y apretó los labios, la vergüenza llegó hasta él. ¿Y si con ello delataba demasiado su deseo?

-           Vuelve a cerrar los ojos…

-           No… prefiero ver…

-           ¡Sora! ¡Los ojos!                       

-         Pero, ¿por qué? Si ya nos hemos visto…

-         Pero esa vez no estaba tan despierto. ¡Los ojos! – exigió. El batero de malas ganas los cerró – Y no los abras – se acercó a él y con la mano un poco temblorosa frotó el muslo izquierdo de Sora. Al comienzo cerca de la rodilla pero poco a poco subió hasta acercarse cada vez más a su entrepierna, luego continuó con el otro, se concentró en ello, dándose cuenta de que tenía los ojos pegados en su entrepierna y las manos le picaban por frotar allí. Levantó la vista y vio que Sora tenía los ojos abiertos y pegados en él, con una mirada seria y diferente a la usual. Se alejó – Te dije que no los abrieras… - se quejó con la voz muy baja. Sora no dijo nada, sintió un nudo en la garganta por la excitación, no solo por los toques sino de ver los ojos de Chiaki observándole de aquella manera. Tomó sus cartas.

-           Besar, mejilla – Sora le sonrió y Chiaki bufó por su expresión contenta. Lo vio aproximarse y besar con lentitud y un poco de ternura su mejilla en un beso casto. El vocal suspiró, no sabía si reprocharse la ternura a esas alturas. Tomó sus cartas.

-           Besar y boca… mm… yo quería la de morder… - soltó en voz alta, Sora se rió fuerte y se acercó a él cerrando los ojos esperando su beso – Que obediente – Chiaki sonrió sin darse cuenta. Con el dedo índice levantó un poco más el mentón de Sora, luego tomó sus mejillas entre sus manos y se acercó a su boca, con los ojos abiertos observó como el batero disfrutaba de hundirse en su beso. Chiaki escuchó los propios latidos de su corazón mientras su lengua masajeaba la de Sora y sentía la de este devolverle el tacto húmedo de la misma manera, envolviendo con suavidad y calidez su lengua para luego buscar más de ella en una caricia.

-           Mm… - escapó de la garganta de Sora y ni siquiera fue consciente de ello. Chiaki lo abrazó por sobre los hombros sumergido en el beso, sentía la lengua de Sora tan cálida, como si con esas sensaciones pudiera ahuyentarle todas las preocupaciones. Finalmente el batero debió escapar en busca de aire.

-           Chi… – le dijo a modo de disculpa en cuanto tomó una bocanada de aire, se rió avergonzado al abrir los ojos.  Chiaki se vio abrazado a él y lo soltó de golpe, luego se rascó la mejilla con un dedo, nervioso.

-           Eh… ¿terminamos el juego?

-           No… solo la primera parte– el vocal carraspeó y Sora intentó disimular la sonrisa, pensó en Sakura y en la verdad de sus palabras de aquella vez, podía sentir los sentimientos de Chiaki cuando bajaba la guardia, daba lo mismo si fuera en su afectividad o su nerviosismo, ya le eran evidentes.

- “Segunda parte... – leyó en las instrucciones - cada uno deberá cumplir con 3 penitencias, las cuales se indicarán en dos de las cartas color rojo”. Empiezas tú – le dijo al más alto, que no dudo en tomarlas, pero la sorpresa en cuanto las leyó se le notó en la cara.

-           Estas son algo más…

-           ¿Qué dice? – Chiaki se inclinó hacia él para leerlas.

-           Oh... – fue lo único decir al leer “chupar” y “pezón”.

-           Si no quieres… no tenemos que seguir jugando – Sora temió pasar el límite de su comodidad. Lo notaba nervioso, pensó en que tal vez le sería más fácil jugar entre las sábanas y a oscuras, aunque él quisiera verlo.

-           No… está bien, sigamos jugando – le susurró un poco avergonzado. Sora lo miró sorprendido, más aún cuando lo vio quitarse el suéter y abrirse la camisa que llevaba de bajo. Cuando terminó lo miró a los ojos esperando. A Sora se le secó la boca al mirar la piel desnuda, luego se sintió avergonzado y pensó en apagar la luz, pero desde luego no lo hizo.

-           Eh… podrías… ¿Cerrar tú los ojos? – Chiaki sonrió avergonzado y así lo hizo. En solo dos segundos después sintió la humedad en su pezón derecho, succionando con un poco de intensidad,. Chiaki necesitó apretar los puños, lo sentía demasiado bien. Escuchó el sonido de la humedad cuando Sora se alejó y al abrir los ojos lo vio secándose la boca de un poco de saliva que quedó en sus labios. El vocal respiró agitado sintiendo vergüenza de verse afectado– Tu turno Chi.

-           Lamer, ombligo– Sora rió y comenzó a desabrocharse solo los botones bajos de la camisa, el vocal le miró los dedos temblorosos.

-       Ambos parecemos niñas vírgenes – se quiso burlar más de sí mismo. Sora asintió sin ser capaz de agregar nada – Pero es excitante, lo admito – ambos rieron. El vocal se puso de pie y se agachó hasta quedar a la altura de su ombligo, la visual hizo que Sora debiera morderse la lengua. Chiaki comenzó a dar pequeños besos alrededor del abdomen y luego metió la lengua dentro de su ombligo.

- Ah… - un quejido se le escapó al batero cuando se inclinó involuntariamente, notó que jamás se había sentido tan excitado por el simple hecho de sentir humedad en aquella zona, hubiera querido que el vocal hiciera más, pero se contuvo y en cuanto terminó su beso en la zona se puso de pie y sin mirarlo a los ojos, le dio un beso pequeño en el mentón. Luego se sentaron, Sora tomó sus cartas.

-           Tocar… entrepierna… - Chiaki lo miró con los ojos muy abiertos y el batero cerró los labios con fuerza, sentía su entrepierna apretada en su pantalón por la idea. Se acercó a Chiaki a la espera de que cerrara los ojos para poder cumplir su penitencia, sin embargo este no lo hizo, se acercó aún más a Sora y lo besó con intensidad, haciéndolo recostarse en el sofá con él encima. Sora lo tocó, sintió en su beso que aquello era exactamente lo que quería. Metió sus manos por debajo de su camisa y le araño con suavidad.

-           Mm... – Chiaki sin ser consciente de sí, se sentó con las piernas a cada lado de su cadera y comenzó a frotarse contra él. Sora abrió los ojos sorprendido, se inclinó un poco y tomó el rostro de Chiaki mientras este sin dejar de besarlo, continuaba moviendo sus caderas para sentir el roce. Sora colocó sus manos firmemente en cada lado de su cintura para sentir aún más sus movimientos– Mm... – el batero movió el rostro y rompió el beso buscando aire, inmediatamente Chiaki arrastró sus labios hasta su mentón, recorriéndole la piel con la suavidad de sus labios.

-           Aah… - Sora cerró los ojos y movió sus manos por el torso de Chiaki buscando a tientas sus pezones mientras los labios del otro hacían estragos con él al lamer su cuello. El vocal sostuvo las manos del batero contra sus pezones más que complacido de sentir el tacto. Sora le sostuvo el rostro y con un poco de fuerza lo jaló hasta él para volver a besarlo y luego tomar su cuerpo para cambiar la posición y dejarlo debajo de él– Era mi penitencia, ¿recuerdas? – le susurró mirándolo a los ojos antes de besarlo con fuerza. Se quitó la camisa y abrió su pantalón, hizo lo mismo con la ropa del vocal, luego metió su mano dentro de su ropa interior, asombrándose por la dureza y la humedad – Me siento mejor al sentirte tan excitado… - Chiaki se inclinó y le mordió el labio con suavidad, luego le sonrió– ¿Vamos a la cama?

- Llévame a la cama – le dijo moviendo las cejas insinuante, el batero se rió, luego con fuerza lo tomó en brazos. Chiaki se aferró a él con brazos y piernas riendo- ¡No me vayas a soltar!

- Que no, miedoso. 

El batero recorrió el departamento hasta llegar hasta la habitación para soltar a Chiaki en la cama, sin darle tiempo de pensar, le quitó el pantalón y la ropa interior e hizo lo mismo con sus ropas antes de arrepentirse. Luego se recostó sobre él, Chiaki lo miró a tientas, luego estiró el brazo para encender la lámpara de junto a la cama.

-          ¿Sigues nervioso? – preguntó el más alto.

-          Un poco… pero… - el vocal lo miró a los ojos y se rió avergonzado al notar que estaban completamente desnudos.

-          ¿Qué? ¿De qué te ríes?  - Chiaki negó con la cabeza.

-          Deben ser los nervios… - inclinó el rostro y besó a Sora, abrazándolo y empujándolo hacía él. Se concentró para perderse en su boca, no le resultaba difícil considerando la textura de sus labios carnosos. El batero recorrió su cintura con las uñas y bajó hasta sus piernas, casi de manera automática Chiaki las subió hasta rodearle la cintura en cuanto sintió sus manos. Comenzaron a frotar inconscientes sus entrepiernas, rompiendo el beso y apoyando sus frentes mientras se miraban a los ojos. El vocal pensó en lo romántica que le resultaba la escena y en cómo en un tiempo antes se hubiera burlado de solo imaginarlo, ahora deseaba atesorarla– Aah…

-          Chi… - Sora besó su mejilla.

-          Sora… Oye…

-          ¿Mm? – Sora no dejó de moverse sobre él ni de besarlo.

-          Atrás de ti, en el armario… ábrelo… - Chiaki lo miró a la espera, el batero sin comprender del todo lo obedeció– La puerta de izquierda, ábrela– el batero lo hizo y esperó más instrucciones – Arriba, hay desodorantes y shampoos, busca un frasco negro con letras blancas– Sora no debió buscarlo demasiado, lo tomó y se lo mostró.

-          ¿Este?

-          Sí, tráelo. – el batero cerró la puerta del armario y luego leyó el frasco – es… ¿lubricante? – Chiaki asintió avergonzado- ¿Cuándo lo compraste?

-          ¿Recuerdas cuando nos tocamos la primera vez? – el batero asintió – Ese día- Sora apretó los labios.

-          Y yo que pensé que estaba siendo apresurado…-  Chiaki rió fuerte, luego Sora volvió a recostarse sobre él y lo besó– Mm…  entonces también querías hacerlo… - susurró roncó. El vocal lo miró a los ojos, le dio un beso casto y se volteó. El batero se quedó sorprendido por su entrega.

-          Ten cuidado… - le pidió antes de esconder el rostro entre sus brazos.

-          Sí… - el más alto se posicionó entre las piernas de Chiaki y abrió el lubricante con algo de dificultad al no entender el sello, pero el vocal esperó pacientemente, finalmente Sora colocó una cantidad abundante de lubricante sobre él, y sin estar seguro de que hacer exactamente le dio un masaje como si se trata de aceite, hasta que lentamente comenzó a acercarse a sus zonas más sensibles. Volvió a dejar caer lubricante sobre la zona y comenzó a dilatarlo, dejando entrar un dedo suavemente. Chiaki se tensó de inmediato. - ¿Sigo? – el vocal asintió. Sora suspiró nervioso, temió hacerle sentir dolor, por lo que volvió a colocar lubricante antes de volver a dilatarlo con el dedo. Notó que una vez húmedo dentro, podía entrar con mayor facilidad, entonces mojó dos dedos con lubricante y comenzó a dilatarlo nuevamente. Si bien Chiaki continuaban tenso, sus caderas estaban notoriamente más relajadas – ¿Aún duele?

-          No pero… hazlo más antes de… por favor… - la voz sumisa le llamó profundamente la atención a Sora que quiso lanzarse sobre él a besarlo, pero se contuvo concentrado en su misión. Esta vez dejó que sus dedos dibujaran círculos en el interior del vocal, luego los dejaba entrar y salir hasta que sus músculos se relajaron por completo – Mmg… - Sora se sintió victorioso y continuó repitiendo los mismos movimientos. – Ah... – el más pequeño movió su cadera para buscar más del tacto de sus dedos, lo que le indicó  a Sora que estaba listo para el siguiente paso.

-          Chiaki, levántate – le pidió con voz ronca y excitada, el vocal volteó a mirarlo sin entender, estaba un poco ruborizado a causa del calor– Levanta las caderas, abre las piernas y sujétate en tus rodillas, será lo más cómodo– el vocal sin mirarlo lo obedeció, luego volvió a esconder su rostro entre sus brazos, estaba realmente avergonzado de imaginarse en aquella posición– Levanta un poco más... – le pidió Sora admirando la vista. Cuando estuvo seguro de que estaba en la posición perfecta, colocó lubricante en su erección, notó que le dolía por la falta de atención, por lo que se esforzó en controlarse para entrar lentamente en el vocal– Aaah…

-          Aah…

-          ¿Estás bien? -  el batero no reconoció su propia voz al escucharla, no recordaba haberse colocado de aquella manera con alguna mujer antes. Chiaki asintió.

-          Muévete… - Sora sujeto sus caderas y comenzó a moverse lentamente, sintiendo la textura y la presión sumamente distinta a la de estar con una mujer, era aún más placentero pero no podía estar seguro si todo era por el hecho de que lo estaba haciendo con él.

-          Oh… ¿Se siente bien?

-          Sí… puedes moverte… cómo quieras… se siente bien – reconoció el vocal sin dignarse a levantar el rostro. Aunque si sentía un pequeño ardor, sus ansias por escuchar a Sora perdido eran más grandes que su dolor físico. En cuanto terminó de hablar, el batero comenzó a moverse más rápido mientras se mordía el labio, lo que ameritó que el vocal levantara su cuerpo para apoyar sus brazos y sostenerse mejor al ritmo que llevaba Sora– Aah… aah… - el sonido de las embestidas llenó los oídos del vocal, se vio así mismo disfrutando como nunca pensó que le sucedería. En un determinado momento, la electricidad que le recorría el cuerpo lo obligó a medio sentarse hasta sentir su espalda tocando el pecho de Sora, este continuó moviéndose contra él mientras sus manos le tocaban el pecho, apretaban sus pezones y finalmente bajaban hasta la desatendida erección, pero el movimiento le dificultaba la tarea, por lo que Sora tomó la mano del vocal y la llevó hasta la zona.
-          Ahh… Chi… tócate tú mismo… con confianza cariño– Chiaki al escucharlo decir cariño tuvo un fuerte impulso por decirle palabras amorosas, pero debió decirse mentalmente que no era un buen momento. Más ruborizado que nunca comenzó a masturbarse mientras Sora le presionaba los pezones con una mano y con la otra lo sujetaba de la cadera para continuar embistiéndolo.

-          Aah… - El más bajo sintió los besos de Sora esparcirse suaves por su cuello y sus hombros, luego volteó buscando sus labios, el beso les hizo romper la posición y le dio a Chiaki la valentía de tomar las riendas– Déjame sentarme sobre ti... – le susurró con la voz más seductora de la que fue capaz mientras lo miraba a los ojos. Sora asintió completamente perdido en él y se recostó en la cama. Chiaki se sentó a horcajadas sobre él y con facilidad dejo entrar su erección dentro de él, notó que en aquella posición llegaba más adentro, por lo que sintió las piernas temblar – Esto no es fácil… - susurró algo avergonzado al notar que Sora lo miraría a detalle. El batero lo consoló acariciando con las puntas de sus dedos su abdomen.

-          Pero puedo tocarte mientras te mueves… - en cuanto Chiaki estuvo cómodo, comenzó a moverse y Sora tomó su erección para que sintiera el roce a medida que se movía, luego se concentró en mirarlo moviéndose sobre él. Su despeinado cabello, sus ojos cerrados y su boca entreabierta, más la sensación de estar dentro suyo, le hicieron notar la profundidad a la que estaba enamorado de él. Con la mano libre buscó entrelazar sus dedos con los suyos, el vocal lo hizo gustoso mientras se movía. Ambos comenzaron a sentirse tensos, por lo que Chiaki aumentó el ritmo de sus movimientos, las gotas de sudor le rozaban la nariz y caían sobre el pecho del batero, se sintieron tan tensos que se presionaron las manos con fuerza sosteniéndose el uno al otro. Sora fue el primero en terminar con un quejido que no fue capaz de contener – Aaaaah… - Chiaki le escuchó el quejido tembloroso casi al mismo tiempo en que el líquido cálido le acariciaba la piel de la zona. Para su sorpresa, la sensación le agradó y estuvo lejos de parecerle sucia. En cuanto vio el pecho del batero subir y bajar de manera agitada mientras aún le temblaban un poco los brazos, se dejó caer sobre su pecho y le dio un par de besos en la piel sudada. Sora respiraba con dificultad, por lo que Chiaki se recostó a su lado.

-          Me gusta tu voz en estos momentos… - le susurró el vocal mientras le recorría la curva de la nariz con el dedo índice. El más alto lo miró sonriente, tomó su mano y le dio un beso. Chiaki se rió por la cursilería, sin embargo luego el batero se levantó y volvió a colocarse sobre él- ¿Qué haces?  - Sora le sonrió e hizo un recorrido con la lengua por el abdomen del vocal, luego bajó y sin darle tiempo de nada, se metió la erección del más pequeño a la boca– Aah… - no quiso ser delicado, comenzó a moverse su boca rápido, prácticamente atacándolo, fue cuidadoso con los dientes y quiso jugar rozando la punta de la lengua por el glande, luego volvía  a contraatacar metiendolo todo en su boca. Chiaki no dejaba de mirarlo, estuvo seguro de que sus labios eran lo que más lo excitaba de Sora- Mmg… - se sintió tenso cuando el batero comenzó a chupar con fuerza, estuvo seguro de que en cualquier momento terminaría y levantó los brazos en busca de algo que presionar entre sus dedos, tomando la almohada e inclinando el pecho para recibir el orgasmo que lo tomó con fuerza- ¡Aahh! – al escucharse quejarse tan fuerte, levantó la almohada y se la estampó en la cara – Mmmmgg… - se sintió derramarse por largo rato dentro de la boca de Sora, luego se calmó de golpe, como quien lo hubiera apagado con un interruptor.




Una gota de sudor le recorrió el camino desde la nariz hasta la boca, causándole cosquillas al vocal. No podía abrir los ojos, sintió los dedos de Sora acariciar sus costillas y luego su abdomen haciendo dibujos invisibles en su piel.
A pesar de que con los minutos se calmó, le costaba abrir los ojos, se sentía adormilado. Sora lo notó y subiéndolo un poco en la cama lo removió hasta que pudo meterlo bajo las sabanas, el vocal se sentía como una pluma en los brazos del batero.

Sora se recostó junto a él y le dio un beso en el hombro, luego siguió mirándolo hipnotizado.

-          Me gustan tus labios… - le susurró bajo, sin saber si estaba dormido. – siempre me ha gustado la forma en que se curvan… creo que podría reconocerlos entre miles de labios – Chiaki sonrió indicándole que estaba despierto.

-          Creo lo mismo de los tuyos. – le dijo con voz ronca.

-          Tienes sueño. – el vocal asintió y Sora sonrió – Chi…

-          ¿m?

-          Te amo. – el vocal abrió los ojos y lo miró sorprendido, Sora le sonrió apretando los labios de forma nerviosa. De pronto el vocal suspiró y cerró los ojos, levantó la mano y el batero automáticamente entrelazó sus los con los suyos.

-          También te amo. – dijo con los ojos cerrados, Sora abrió la boca. – no quería decirlo… maldita sea, aun siento que no debía decirlo, al menos no aún.  – aunque el vocal no había abierto los ojos, Sora se inclinó hasta quedar a su altura y besarlo con suavidad.

-          Gracias por decirlo – Sora apoyó su rostro en el pecho de Chiaki y escuchó su corazón, se sintió agradecido, a pesar de estar permanentemente emocionado por ser correspondido, no había podido estar seguro de la magnitud de los sentimientos de Chiaki hasta ese momento, porque sabía que no le mentía. – nunca me sentí tan tranquilo…

-          Pienso lo mismo – El vocal levantó la mano para acariciarle el cabello – es como si todo comenzara a encajar… nunca me sentí tan presente como en estos días.

-          Presente… es una buena manera de decirlo… siento como si pudiera morir mañana, ¿sabes? – Chiaki congelo sus dedos.

-          No digas eso…

-          Me refiero a que, he sido tan feliz en este último tiempo… a pesar de todo, nunca me sentí tan vivo, si algo ocurriera y muriera mañana mi alma diría “eso si fue vivir”… antes de ti, eso no ocurría.

-          Entiendo lo que dices, pero no hables de morir. – De pronto el vocal se volteó rompiendo la posición de Sora que descansaba sobre él, este lo miró desconcertado.

-          ¿Qué ocurre?

-          Voy a dormir. – Sora lo miró consternado y se preguntó así mismo que había hecho mal para que el vocal comenzara a distanciarse a pasos de gigante en solo un segundo. Suspiró y tocó su espalda, dándole una caricia con las uñas a través de la ropa. Se preguntó si llegaría el día en que Chiaki le contara realmente que le ocurría.